EL LLAMADO A DESPERTAR

wakeup callpor Tanis Helliwell

Según los astrólogos, Urano está en Aries por primera vez desde 1930. Esto está asociado con los terremotos, con los volcanes y con los acontecimientos impredecibles. Hemos visto estos efectos en Haití y en Christchurch, y luego en Japón. Esto es lo físicamente esperable en la Tierra, sin embargo ¿cuál es el mensaje subyacente, si es que hay uno, que se supone debemos aprender como humanos? Simplemente, la Tierra nos está llamando a despertar. Escuchamos las profecías mayas acerca del 2012, los presagios científicos acerca del cambio climático, la posibilidad de que se inviertan los polos magnéticos, la actividad en aumento de las manchas solares… y podría continuar.

Nos estamos despertando todos juntos a la realidad de que todos los humanos estamos conectados físicamente mediante una red global. En los últimos años, hemos visto esto en lo financiero con el colapso de las economías mundiales y en lo social con los recientes alzamientos en Egipto, en la India y en Libia para derrocar a los regímenes tiránicos. Antes de los acontecimientos de estos últimos meses, muchos de los que vivimos en “el mundo desarrollado” concebíamos esta verdad solo en teoría. La realidad de nuestras vidas individuales no se veía afectada. Debido a la crisis mundial a la que nos enfrentamos actualmente, esta teoría se convirtió en una realidad emocional, física y espiritual. Es un progreso para la humanidad como raza que se unifique la teoría y la experiencia real de la teoría.

Sí, esto ocurrió de una manera dolorosa, pero gran parte de esto tiene que ver con el dolor de dejar atrás un modo de ser antiguo. Hace diez años comenzamos este proceso en Norteamérica cuando las grandes compañías y las multinacionales se vieron obligados a reducir drásticamente el personal, con lo que dejaron a muchos sin empleo. Esas reducciones de personal le demostraron a la gente que son los únicos responsables de sus vidas y que no podrán depender de sus empleadores.

Nuestra seguridad laboral se quebrantó al mismo tiempo que nuestras bases espirituales. Durante las últimas dos décadas, la iglesia y muchas otras tradiciones espirituales se quebrantaron a causa de numerosos escándalos. Gracias a esto aprendimos que no debemos confiar indiscriminadamente en todos los líderes religiosos y espirituales simplemente por su rol. De igual manera, aprendimos que no podemos confiar en la ética personal de muchos de nuestros líderes políticos, lo que por supuesto nos lleva a preguntarnos si es que podemos confiar en ellos en absoluto. Entonces, ¿qué aprendimos del desmoronamiento de nuestro antiguo sistema de valores, que se basaba en que nuestros líderes empresariales, religiosos y políticos sabían más que nosotros y en que ellos nos conducirían a la tierra prometida?

Aprendimos la necesidad de no confiar en que otros nos salven. Y actualmente estamos aprendiendo a examinar nuestros propios valores y a hacernos responsables de nuestras propias vidas y que cada uno de nosotros puede marcar una diferencia. Y este salto de conciencia se produjo en un período muy corto de la historia humana. Hemos podido hacer esto en relación con las instituciones religiosas, políticas y organizacionales, y ahora es tiempo de pasar a la etapa siguiente de la transformación personal propia. Esto es darnos cuenta de que todo en la Tierra está conectado. Los peces, los pájaros, todos los pueblos de todas las naciones. Creo que las personas se están despertando y quieren estar a la altura del desafío y tomar la decisión correcta. Sin embargo, es extremadamente difícil examinar todo el abanico de posibles futuros para seleccionar el apropiado para nuestras propias vidas, para el país y para el mundo. Esto no se debe a que estamos haciendo algo mal. Se debe a que todavía está en proceso la deconstrucción de los antiguos patrones, creencias y modos de comportamiento.

Actualmente, muchas personas están atravesando una gran confusión en cuanto a qué pensar, y qué paso dar a continuación. Esto se suele sentir como si dos (o más) opciones igualmente fuertes son posibles y es difícil decidir cuál es la mejor. Vivimos en un tiempo de enorme ambivalencia. Las respuestas antiguas ya no sirven y esto lo sabemos. Sin embargo, no tenemos todos los datos que nos indiquen cuál es el nuevo camino a tomar y todavía estamos esperando que se presenten. Es como si estuviéramos conscientes de que somos libres de elegir qué futuro queremos crear, pero no podemos dilucidar cuál es el mejor. ¿Por qué sucede esto?

 

Estamos en una nueva era en la historia de la humanidad. Es una era de paradojas en la que existen dos opciones, y el camino intermedio entre ellas está nublado. Los budistas dicen que en el portal del templo del ser interior hay dos guardias caninos que se llaman Paradoja y Confusión. Esto es a lo que nos estamos enfrentando.

Las buenas noticias

Se debe a que actualmente accedemos a vibraciones superiores de conocimiento y a verdades más sutiles de lo que la mayor parte de nosotros había pensado antes. Ya no vivimos en un mundo en blanco y negro en donde están los buenos y los malos, las opciones blancas y las negras. Ahora estamos examinando distintos tonos de colores y tenemos que entender la función de esos colores nuevos antes de que podamos trabajar con esos conceptos novedosos. Estos colores nuevos podrían llamarse compasión, ecuanimidad, igualdad para todos, flexibilidad, paciencia y perdón.

Les doy un nombre a esos colores para dar una idea de lo que estoy hablando, pero esas palabras solamente indican la dirección correcta, no permiten una experiencia de su significado real cuando lo practicamos. Es en realidad una experiencia más profunda del significado de esas palabras en la práctica lo que recién en esta era estamos comenzando a comprender.

Mientras se da este salto de conciencia, puede que tengamos un pie en el mundo antiguo que estamos dejando atrás y otro pie en el mundo nuevo que está por venir. En cualquier momento podemos sentir una gran ambivalencia acerca de a cuál de esos mundos sería mejor dirigir nuestras energías. Por lo tanto, vamos y venimos de uno a otro. El mundo antiguo de blanco y negro es conocido, cómodo y suele satisfacer las necesidades más concretas de nuestra personalidad. El mundo nuevo de colores es desconocido, tiene un potencial ilimitado, es emocionante pero también aterrador, y alimenta el potencial más alto de lo que podemos ser.

Ambas realidades coexisten actualmente, y negarlo sería contraproducente. Intentar establecer una base firme en estos tiempos de cambio es estresante y nos produce ansiedad. La mejor forma de proceder es aceptar el hecho de que ninguno de nosotros conoce todas las variables de esta situación. Lo mejor que podemos esperar es mantener la mente y el corazón abiertos para escuchar todos los puntos de vista, tanto los nuestros como los de los demás. Podemos aprender a escuchar profundamente tanto a nosotros mismos como a los demás para determinar si estamos hablando desde el miedo o desde el amor, desde la muerte o desde la vida. En definitiva, esas son las dos opciones que tenemos. Y esas energías son polos opuestos. No nos aferremos al miedo ni a la muerte cuando podemos elevarnos hacia el amor y hacia la vida en este momento de la historia.