Los misterios cristianos

por Tanis Helliwell
800px-'Perception_of_Christ_Ascending_to_Heaven'_Dome_of_the_Rotunda_of_the_church_of_the_Holy_Sepulchre_Jerusalem_Victor_Grigas_2011_-1-19Enfoquémonos en la pregunta “¿Qué son los misterios cristianos y de qué manera se relacionan con la actualidad?” Esta es una pregunta clave porque muchas personas de culturas occidentales que han sido educados como cristianos perdieron la fe en las enseñanzas de Jesús y se volcaron a otras religiones, como el budismo, el judaísmo, el hinduismo, la nueva era, o al ateísmo. Aunque yo apoyo todas esas religiones y muchos otros caminos hacia la conciencia, es importante saber que la vida de Jesús es un ejemplo claro y pertinente de los pasos predecibles que cada uno de nosotros deberá dar para alcanzar la conciencia y la iluminación.

Antes del nacimiento de Jesús, siempre hubo escuelas de iniciación basadas en sabiduría espiritual. Esas escuelas existieron en Egipto, Grecia, Bretaña, en la India e incluso en Norteamérica. Jesús explicó los secretos de la iniciación a la gente común mediante parábolas e historias morales. Hizo esto para elevar la conciencia del hombre común hasta un punto en el que pudiera entender el significado profundo de esas enseñanzas y ser transformado por ellas. Jesús intentó hacer que esas perlas de sabiduría sean entendibles mediante sus parábolas para que la gente común pudiera desarrollar su nivel de conciencia.

Mediante las enseñanzas de Jesús, la nueva ley de la era pisciana basada en el amor "Haz a los demás lo que quieras que te hagan a ti" reemplazó la ley de la era ariana de los diez mandamientos del viejo testamento. Ahora terminó la era pisciana y estaremos en la era acuariana durante los próximos 2000 años. El símbolo de acuario es el humano iluminado que vierte el agua de la vida sobre la Tierra (el guardián de todos los seres vivos del planeta). Los evangelios gnósticos y las enseñanzas cristianas místicas están volviendo a entrar en el mundo porque ya es hora de que la humanidad vea por sí misma que todas las religiones tienen el mismo núcleo, y esto se ve claramente si uno conoce los misterios.

Mi objetivo es explicar la vida de Jesús como un ejemplo de los pasos predecibles que cada uno toma para alcanzar la conciencia. Cuando nació, tres hombres sabios fueron a honrarlo. Los tres hombres sabios representaban las tres razas: Gaspar era negro, Baltazar era asiático y Melchor era blanco. Lo honraron miembros de las tres razas para demostrar que la esencia subyacente de todas las razas se une mediante él.

A los doce años, Jesús lleva a cabo su primer acto público. A esa edad, llevaban a los niños judíos que entraban en la pubertad al templo para que los rabinos, que eran líderes espirituales, los cuestionaran para evaluar su nivel de conciencia. El cuestionamiento era similar al que se ve en el budismo tibetano en el que un monje superior cuestiona a uno inferior y este último debe dar las respuestas correctas. Es una técnica de debate muy agresiva. Sin embargo, lo que ocurrió es que Jesús invirtió los roles con los sabios y en lugar de contestar las preguntas era él el que hacía las preguntas para evaluar la conciencia espiritual de los demás. Al hacer esto, demostró que incluso a los doce años era más avanzado en su nivel de conciencia que los que lo cuestionaban.

No se menciona más a Jesús hasta que tiene treinta años. ¿En ese tiempo volvió a Galilea para aprender a ser carpintero como José, su padre adoptivo? ¡No! Estaba aprendiendo el negocio de su padre espiritual, no el de su padre terrenal. Algunas historias dicen que él y su tío José de Arimatea fueron a Glastonbury en Bretaña para estudiar con los sacerdotes druidas. Otras dicen que fue a Egipto y estudió con los egipcios. Otras dicen que fue a la India y estudió con los yogis. No es importante dónde estudió, sino el hecho de que estaba estudiando las verdades espirituales más profundas.

Lo primero que sabemos de Jesús es su bautismo, considerado según las enseñanzas como la segunda iniciación, en donde el iniciado es capaz de controlar sus emociones. La primera iniciación es el control del elemento físico y Jesús hizo esto cuando nació en el mundo. El elemento emocional es de agua, es un elemento astral. Juan Bautista reconoció a Jesús y no quiso bautizarlo porque sabía que, en todo caso, se deberían invertir los roles y él debería pedirle a Jesús que lo bautizara. Jesús, sin embargo, le pidió a Juan que lo bautice porque a veces el superior debe homenajear al inferior. Jesús honró el rol de Juan Bautista de preparar a las personas para la llegada del Mesías, y Jesús todavía no estaba preparado para ser el maestro, ya que todavía se encontraba en el proceso de purificación.

Luego del bautismo, Jesús se internó solo en el desierto durante 40 días y noches en donde atravesó una serie de tentaciones. Es muy importante que observemos las tres tentaciones principales porque tenemos que atravesarlas cada uno de nosotros en nuestras vidas. Las tres tentaciones mencionadas van desde lo más evidente hasta lo más sutil y difícil de superar. En la primera, el diablo, que es el tentador interior, dice “si realmente eres el hijo de dios, ¿por qué no conviertes esta piedra en pan para que tengas algo para comer?” Esta es la tentación de alimentar la naturaleza física mediante la gula, la codicia o la lujuria.

La segunda tentación fue que Jesús debía arrojarse desde un lugar elevado y los ángeles los rescatarían y así todos sabrían que él era realmente el hijo de Dios. La segunda tentación es el orgullo espiritual, ya que luego de conquistar las tentaciones más básicas de gula y codicia, todavía debemos luchar contra el orgullo espiritual.

La tercera tentación era que Jesús utilice sus talentos espirituales para ganar poder en el mundo. Y únicamente después de que Jesús dijo que no a todas esas cosas, de la misma manera que nosotros debemos decir “no” a nuestras tentaciones, pasó a la etapa siguiente, que era convertirse en maestro. Aunque conozcamos las tentaciones de Jesús, la mayor parte de los 40 días y noches se llevaron a cabo en dimensiones más sutiles que son invisibles al ojo físico.

Hay tentaciones que todos atravesamos en nuestras vidas que los demás no ven. Hacemos nuestro mayor esfuerzo por superarlas, pero los otros no ven qué tan difícil nos resulta; o puede que nosotros no seamos conscientes de qué tan grave es la tentación. El tentador que debemos enfrentar se denomina “diablo” en la cristiandad e ilusión o Maya, en el budismo y en el hinduismo.

Como maestro de las parábolas y del sermón en la montaña, Jesús atraviesa un período de productividad, en donde todos lo aman. Y eso también puede ocurrirnos. Nosotros también podemos atravesar nuestras tentaciones y tener bajo control nuestro mundo físico y emocional. Todos nos aman y parece que todo es fácil.

Pero el éxito en el mundo nos conduce a la próxima etapa en el desarrollo de la conciencia, que está ilustrada en la experiencia en el Jardín de Getsemaní. En esa etapa Jesús se entera de que hay personas que quieren crucificarlo, y él reza por no tener que beber de la copa. Todos los discípulos dormían y Jesús se somete a la prueba, otra vez solo, ya que los discípulos no tienen idea de lo que estaba por suceder. La copa de la que habla Jesús es otra de esas palabras que tiene un significado más profundo, y es un símbolo de la tercera iniciación que conlleva sacrificar nuestra voluntad personal por la de Dios.

Este es un período muy frustrante para las personas cuando están pasando por dificultades y están solos. Los discípulos durmiendo son un símbolo de la inconsciencia de la mayoría de la humanidad. Jesús pidió no morir tres veces y finalmente dijo “Que no se haga mi voluntad, sino la tuya”. La tercera iniciación, que Jesús ejemplifica, es el sacrificio de nuestra voluntad por la de Dios.

Tal vez te estés preguntando “Si Jesús es realmente el Hijo de Dios, entonces ¿por qué tiene que hacer esas pruebas que tenemos que hacer nosotros, los humanos menos evolucionados? Él atraviesa esas etapas predecibles para nuestro beneficio, con el objetivo de sacar a la luz los misterios para que tengamos una guía a seguir. El enseñó por tres años, desde los treinta hasta los treinta y tres años. Durante esos tres años, él completó la segunda, tercera, cuarta y quinta iniciación. Él era un ser iluminado que decidió atravesar esas iniciaciones en público, como ya dije, para mostrarnos el camino. Luego lo arrestaron, y eso nos lleva a la siguiente iniciación.

Después de completar la tercera iniciación, se embarca en la cuarta, la crucifixión. La cuarta iniciación es una continuación de la tercera y otra forma de entrega de la voluntad propia por la divina. Recuerda todo lo que Jesús tuvo que atravesar porque nos podrían ocurrir cosas similares durante la cuarta iniciación. Lo golpearon, lo juzgaron y lo condenaron tanto los líderes espirituales como los físicos y tuvo que llevar la cruz en frente de todas las personas que lo habían amado apenas unos días atrás. Sus propios discípulos lo traicionaron y negaron haberlo conocido alguna vez.

Jesús perdonó a sus perseguidores cuando murió, que es la manera en la que la cuarta iniciación completa el proceso de entrega. A diferencia de la tercera iniciación, que se hace en la oscuridad y en privado, la cuarta es en público con otras personas atestiguando e incluso alentando tu condena. En épocas anteriores, los iniciados morían físicamente durante la cuarta iniciación, llamada crucifixión en términos esotéricos, pero eso no es lo que ocurre siempre actualmente.

La ascensión, la quinta iniciación, se da cuando uno ya no está confinado por la muerte y por el cuerpo físico y puede remanifestarse en otro cuerpo, que es lo que vimos que pudo hacer Jesús. Estuvo enterrado por tres días, que es el tiempo que lleva trabajar con el elemental del cuerpo que utiliza el recipiente corporal para crear un nuevo cuerpo de luz. Ese es el significado esotérico detrás de las palabras de Jesús “si no nacierais de nuevo no podréis entrar al Reino de los Cielos". Las cinco iniciaciones que Jesucristo nos mostró brindan muchísima información acerca de lo que debemos hacer para alcanzar la conciencia.